
Allí estoy, en ese espejo que te devuelve tu imagen después de adorada. Duende en cada esquina de la estancia de tu aseo, o tu recámara. Camino a tu lado paseando donde la naturaleza se recrea coqueteando contigo. Mi dolor en tu pensamiento perdido, y el amor en el mío. Aún no comprendo esta enfermedad de amarte. No encuentro el motivo que incendio alma. Sé que tú lo vales todo, hasta mi soledad.
¿Quién eres? Lo eres todo, mi amor.
¿Quién eres? Lo eres todo, mi amor.
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